Javier Hurtado, coordinador y fundador de Iai@flautas Castellón

«No estamos contra la tecnología, pero hay que adaptarla»

Sara Rodríguez / Nerea Altaba. Castelló

Javier Hurtado, «Fotoactivista y Iai@flauta», como se describe a sí mismo en Facebook, es el fundador y coordinador de la asociación Iai@flautas en Castelló. El próximo jueves se manifestará junto a sus compañeros por la situación que las personas mayores viven actualmente al tener que realizar operaciones telemáticas, como la banca digital.

Javier Hurtado en el cajero Santander de la UJI, durante la entrevista, llevando su chaleco de Iai@flautas
Javier Hurtado en el cajero Santander de la UJI, durante la entrevista, llevando su chaleco de Iai@flautas


P−¿Cuál es su opinión sobre la situación actual con los cajeros automáticos y los bancos?

R−Es escandaloso lo que está ocurriendo. Reconversiones bestiales que hacen que cada vez haya menos cajeros. Ellos piensan en la tecnología, y esta, hoy en día, se dirige a que no haya dinero. En 20 años la moneda no existirá, entre otras cosas porque les interesa, porque si un día nos quieren pegar un susto tiran de la 'maquineta' y todo lo que tienes en tu cuenta corriente ni lo ves.

Entonces, a eso se une que cuanto más se recorte en plantilla más dinero se ahorra. ¿A cambio de qué? De que un sector de la población se vea mermado a la hora del acceso a los bancos; bien sea por internet o bien por cajero automático.

P−¿Que reivindican desde iai@flautas?

R−Más cajeros automáticos y más atención personalizada a la gente mayor. Nosotros tenemos una compañera en Valencia que fue a sacar dinero de su cuenta y le cobraron dos euros por atención dentro de la oficina. Eso es muy grave, ¿cómo que dos euros por atenderme? Entonces, eso es lo que estamos pidiendo, una mejor atención para nosotros.

P−¿Cuál es vuestra consigna con respecto a eso?

R−Desigualdad digital es igual a exclusión social. Esa es nuestra consigna. Porque conlleva una exclusión de gente, por eso es un no a la desigualdad digital. Pedimos que se empiecen a poner más medios para que la gente mayor, y todas las personas sin recursos, no se queden marginados. Durante la pandemia, a las personas sin acceso a internet se las ha mermado, es lo mismo. Y es nuestra pelea.

P− Dice que es preferible el término desigualdad digital al de brecha digital. ¿Por qué

R− No es que sea preferible, es lo mismo, lo que pasa es que se entiende mejor. Por ejemplo, no es lo mismo decir que España va a la guerra, que decir que España está en un conflicto militar. El manejo de las palabras tiene mucha implicación, porque brecha digital y desigualdad digital son lo mismo, pero no son lo mismo, no calan igual en las personas.

P− Hablando de esta desigualdad digital, ¿qué cosas les impide hacer la digitalización del entorno? ¿Cuáles son los principales problemas que tienen las personas mayores a la hora de utilizar internet?

R−La capacidad de aprendizaje. A mi me cuesta mucho aprender todo lo digital, aunque todo lo que he aprendido ha sido por mí mismo. Sin embargo, hay mucha gente que se apunta a cursillos, pero, con la capacidad que tenemos los mayores de asimilar, pues no entendemos.

Yo tardé un año y pico en saber lo que era un wifi. Tú hablas con una persona mayor, y más si es de un entorno rural, de wifi o de otras cosas tecnológicas y cómo va esa persona, sin interés ni ilusión por entender, aunque sí tenga la necesidad, a aprender todo esto. Lo más importante es la dificultad que encuentran las personas mayores.

P− Hablaba antes de cursos, que, cada vez más, se dedican específicamente a enseñar a personas mayores el uso de aplicaciones y webs de banca digital, a realizar transacciones telemáticas. ¿Organizan o facilitan la inscripción desde Iai@flautas a este tipo de cursos?

R−Qué va, no podemos. Nuestra dedicación es la de movernos, que se nos vea. Aunque sí que los consideramos importantes. Aquí en la universidad sé que se están impartiendo. Cruz Roja y otras instituciones, en pueblos también, los ofrecen para la gente mayor. Pero no consideramos que esto sea suficiente.

P− Decía que una compañera suya había tenido problemas al sacar dinero, que le habían cobrado una comisión. ¿Qué soluciones pide ante estos problemas?

R−Estamos exigiendo al Gobierno y a las instituciones que marquen a los bancos para que no abusen de estos temas. Nunca se había cobrado una comisión. Es un servicio del que los bancos se benefician (el que tengamos ahí nuestro dinero), entonces lo que no pueden hacer es cobrar esas comisiones por sacar tú dinero.

P− Está siendo la gente mayor la que se está adaptando al entorno digital, ¿cree que debería ser el propio entorno el que fuera accesible para todo el mundo?

R−Es complicado, porque yo por ejemplo tengo la suerte de estar en 'ambos mundos'. Por ejemplo, el otro día me puse Bizum, porque estábamos en un almuerzo y todo el mundo pagaba así. Yo llevaba efectivo, pero al final haces lo que todos y te metes en el sistema, te adaptas.

Es decir, no estamos contra la tecnología digital, lo que pasa es que hay que adaptarla un poco. En 20 años este problema ya no existirá porque nos habremos preparado, pero a la generación actual de entre 70 y 80 años la tienen que ayudar. A una persona de esa edad un día le puede "ayudar" alguien que le puede meter la clavada del siglo.

¿Qué pedimos en ese sentido? Pues que a una persona de 70 años le digan "pase usted, que yo le atenderé". Punto.

P− Refiriéndose a eso, el director general de EuroCaja Rural, Víctor Manuel Martín, dijo hace poco "no es que se hayan olvidado de las personas mayores, es que se las ha abandonado". ¿Os sentís así?

R−Tiene razón. Es duro, pero a veces debe serlo. Mucha gente se siente abandonada, y es real. En los pueblos es dramático, no hay cajero y tiene que ir un camión como si fuese el frutero Si una persona no puede ir, ya no tiene cómo acceder a su dinero. Es drástico porque tiene que serlo.

P− ¿Cree que en ese sentido la brecha digital intergeneracional no afecta simplemente a los cajeros, sino en un ámbito más amplio?

R−Afecta en muchos más ámbitos, claro. Por ejemplo, una persona que tiene que ir a pagar un recibo del ayuntamiento y resulta que, por lo que sea, se le ha pasado, o se ha equivocado. Actualmente una persona va allí, hace su cola y le atienden, pero poco a poco ese círculo se va cerrando, cada vez ocurre menos, y tenemos el temor de que llegue un momento en el que no seamos nada.

P− ¿Cuál es el camino para que el Gobierno y las instituciones hagan caso? ¿Es conseguir generar esa empatía de la que hablaba?

R− Siempre. Si no consigues que haya un movimiento y que se pongan nerviosos porque eso les está haciendo perder votos, no consigues nada. Por eso nuestro objetivo es el de visibilizar, el de crear esa empatía, que es difícil. De hecho, llevamos 10 años y apenas si lo conseguimos. Pero ahí estamos, en que la gente se una a nuestra batalla, a nuestra lucha, porque la palmadita de 'qué bien, qué bonitos sois' no me sirve de nada.

P− ¿Qué acciones están planeando próximamente desde Iai@flautas?

R−Para el próximo jueves tenemos una acción en tres bancos. Iremos allí con una pancarta y empapelamos, si nos dejan −y si no también−, con unas viñetas, que arrastran más simpatía. Porque yo estoy diciendo esto de una manera, pero la gente puede no recibirlo de la misma manera. Y las viñetas que hacemos suelen despertar mucha empatía. A ver qué pasa. La cosa se está moviendo mucho ya, los partidos políticos están empezando a hacer caso, pero nosotros seguiremos en nuestra línea.

P− Dice que vais a empapelar os dejen o no os dejen. Sois una generación que ha visto palos y aun así no tiene miedo.

R−No tenemos miedo porque no tenemos nada que perder. Ese es el análisis que yo puedo hacer de nuestro proceso. Sí tenemos qué perder, a mí una multa me causa una pérdida de dinero y tal, pero ya no tengo que estar pendiente de un suelto. A un chaval como mi hijo le pegan un palo de una multa, o lo meten en la cárcel, y se lo toma diferente. Yo y mis compañeros o compañeras no tenemos ese miedo.

P− ¿Por qué los jóvenes no nos unimos a esas protestas?

R−No lo sé. Es muy complicado. Yo creo que quizá porque vuestra generación lo ha tenido y lo sigue teniendo muy fácil. Es otro concepto al que no sabemos llegar. Noto que con la gente joven no acabamos de conectar.

P− ¿Estamos ante la rebelión de los mayores contra el cajero automático?

R− Es mucho más profundo que eso. Eso es lo que se ve, pero hay muchas otras cosas ocultas que poco a poco van incidiendo. El otro día leí que tres bancos se habían ofrecido a atender a las personas mayores, pero yo no quiero eso.

Yo no quiero que me hagas la propaganda de que lo harás, yo lo que quiero es que mañana, cuando pase frente a ellos, no vea a una persona mayor que no pueda entrar y tenga que estar en el cajero esperando. Lo que queremos son acciones, y esas acciones deben proceder de los poderes públicos, que son los que deben marcar a la banca pautas.



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